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“Fui al cielo y hablé con Dios”

Sociedad 15 de julio de 2019 Por
En la zona de la Sexta Línea, Mbói Ka’ê, en Caaguazú, lo “bautizaron” como “el hombre del más allá”. Basta con dar una vuelta por la compañía para que todos hablen del caso de don Graciano García.
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Don Graciano realiza una oración a una doña.

“Nadie puede creer lo que pasó con él, es algo realmente increíble”, contó una kuñakarai quien se identificó como doña Marité. Al rato, el protagonista de esta historia se acerca, se une a la conversación y suelta una frase que resume su testimonio: “Aquí me ven, nadie puede creer lo que me pasó. Es que morí y resucité. Dios quiere que siga aquí. Me trajo de vuelta para llevar un mensaje a la humanidad y para cumplir una misión”, confesó don Graciano.

El karai aseguró que volvió de la muerte y todos en la zona dan fe de sus dichos. Incluso, don Graciano he’i que en su viaje al más allá le tocó charlar ¡con el mismísimo Kirito! ¿Será piko?

 
“Hace unos meses sufrí un derrame, dos venas de la cabeza se soltaron. Quedé en cama, recorrí hospitales, pero ya nadie podía hacer nada. Quedé postrado en mi cama. Ya ni me movía, ya no estaba allí”, explicó.

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                      El karai he’i que Dios le habló en el cielo y que lo mandó jey a la tierra.
“Y ya no estaba allí porque mi alma salió de mi cuerpo. Dos ángeles se lo llevaron. Fui al cielo y hablé con Dios”, dijo. “Allí es todo de oro, todo hermoso. Cuando quise entrar Dios me dijo ‘no, vos vas a regresar a la tierra con una misión. Vas a hacer oración por la gente enferma’. Yo ya no quería regresar. Pero tenía que volver”, he’i.

Entonces, sintió que su alma flotó de regreso a la tierra. Salió de esa luminosidad cálida y vigilante para recuperar la posesión de su cuerpo. “Cuando volví entré a mi cuerpo, desperté y todos se asustaron. Volví para cumplir con la misión que Dios me encomendó”, finalizó.

“Dios puso un don en mis manos”, he’i el karai
Don Graciano comentó que todos los días –a la par de realizar su trabajo como agricultor– cumple con la “misión” que el de arriba le encomendó. “Oró por las personas enfermas, pero estas tienen que creer para sanar. “Dios puso un don en mis manos. Yo no busco ganancia con esto, no, es una misión que Dios me dio. Volví de la muerte para cumplir esta misión”, dijo.

“Visito a las personas enfermas, voy a los hospitales, me llaman para ir a tal ciudad, pero si me queda muy lejos, la oración lo hago desde mi casa. Te repito, la persona a quien le oro solo tiene que creer”, finalizó.

DATO

CALAVERAITE. Don Graciano he’i que cuando tuvo ese “viaje” junto a Kirito el estado de su cuerpo era la de una calavera. “Nadie puede creer que yo estoy en pie”, finalizó.

FUENTE

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